07 octubre 2022

El debate por la gestión menstrual llegó a la Legislatura bonaerense

La Cámara de Diputados bonaerense aprobó la iniciativa que tiene como objetivo garantizar la provisión de productos de gestión menstrual a las estudiantes, visualizar y desmitificar la menstruación, asegurar la asistencia escolar de las personas menstruantes y promover la correcta higiene.

En la jornada del miércoles, la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires, aprobó el proyecto de Ley de Promoción de Salud Menstrual. La iniciativa es el resultado de la unificación de sendos proyectos de diputadas de distintos bloques y tiene como objetivo garantizar la provisión de productos de gestión menstrual a las estudiantes, visualizar y desmitificar la menstruación, asegurar la asistencia escolar de las personas menstruantes y promover la correcta higiene.

En este sentido, la diputada de Juntos por el Cambio, y una de las impulsoras del proyecto, Johanna Panebianco explicó que “la pobreza menstrual no podía seguir esperando. El piso está mucho más bajó: la inflación aumentó, la pobreza subió, no se generó empleo, y las desigualdades entre los que más y menos tienen son más grandes. Y estas desigualdades nos atravesaron especialmente a las mujeres y las disidencias”.

“La provincia de Buenos Aires tiene cinco millones de personas menstruantes, y aún hoy este tema no logra ser una prioridad. No llega a ser una prioridad, aunque sabemos que la diferencia del ingreso salarial entre hombres y mujeres es del 28%, no es una prioridad cuando sabemos que 7 de 10 personas con ingresos más bajos somos las mujeres, cuando somos nosotras las que tenemos el gasto extra por una cuestión biológica”, informó la diputada.

Y agregó: “A esto le sumamos que el desempleo afecta más a las mujeres, y en particular a las más jóvenes. Y debemos sumarle también, que el 35% de las mujeres bonaerenses no tiene ningún tipo de cobertura de salud. ¿Qué estamos esperando para que esto esté en el centro de la escena?”.

En este sentido, la diputada apuntó a que “para algunos éste puede ser un tema menor, pero les puedo asegurar que a  las mujeres que deben faltar al trabajo o a las chicas que deben faltar a la escuela por no poseer productos de gestión menstrual no es un tema menor. Este es un tema que no puede esperar, porque mientras tanto siguen aumentando las infecciones, y lo más importante es que sigue aumentando la deserción laboral y escolar”.

“Cuando hablamos de deserción escolar por lo general hablamos de las causas que están relacionadas con el sistema educativo, con enfermedades, con emergencias familiares, pero poco se ha dicho y poco se habla de la menstruación como un factor que agranda las dificultades escolares y aumenta el ausentismo, que un 10% mayor que en los varones por cuestiones de recursos, materiales y simbólicos”.

“Por eso es importante empezar por las escuelas, que es el lugar en donde pasamos nuestros primeros años del ciclo, donde no conocemos tanto nuestro cuerpo y donde todas hemos sufrido algún apuro”, concluyó la diputada.

Por su parte, la legisladora del Frente de Todos, Débora Galán, aseguró que “venimos trabajando y reclamando desde hace muchos años, y celebró que las mujeres de los otros bloques estemos trabajando estos temas sobre mujeres y disidencias”.

“Todos los problemas de las mujeres y disidencias los tenemos que trabajar juntas. Quiero resaltar que durante estos dos años se estuvieron trabajando en distintos distritos de la provincia este tema, llevando provisión de productos sustentables, pero también tenemos un programa de gestión menstrual del año pasado de AySA, donde ahí vemos cómo se lleva de un proyecto a la acción: políticas públicas concretas”.

En este sentido, la diputada explicó que el programa de AySA trabaja tres ejes fundamentales: el impacto ambiental, anualmente se desechan 132 mil toneladas de toallitas y tampones que tardan entre 500 y 800 años en degradarse. El eje de la salud, las investigaciones recientes detectaron concentraciones de glifosato en toallitas y tampones que pueden representar un peligro para la salud de quienes las utilizan, y economía: comprar durante 2020 toallitas y tampones fue entre 2900 y 3800 pesos, un gasto que no es opcional.

“Se está trabajando en la información para las personas menstruantes de que es un tema de salud, de higiene, de cuidado de medio ambiente las copas menstruales”, finalizó la diputada.

 

Fuente: [El Teclado]
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